La iniciativa y la creatividad son un instrumento eficaz para la mejora de procesos en una organización.

La iniciativa es un factor indispensable en entornos competitivos para conseguir resultados en momentos de crisis, buscando mejorar y avanzar.

Una conjunción inmejorable es la combinación de iniciativa y creatividad.

Si bien la creatividad es el insumo fundamental para la formación de ideas nuevas que generen valor y ventajas competitivas, el motor que moviliza e impulsa los esfuerzos hacia el logro de los objetivos es la proactividad o iniciativa, anticipándose a los acontecimientos y examinando el entorno para enfocar los esfuerzos de la organización.

El desarrollo de las competencias de iniciativa y creatividad deben ser promovidas en los diferentes niveles de la organización.   Se debe crear y difundir una cultura organizacional de valores de proactividad y creatividad, involucrando y motivando a los colaboradores en la búsqueda de desafíos y solución de problemas.

Para ser exitosos, las empresas deben desarrollar estas habilidades, empoderando y generando una relación de confianza y seguridad en sus colaboradores, logrando que asuman mayor responsabilidad en la toma de sus decisiones, generando un vínculo de compromiso personal con la organización.

Los profesionales creativos son siempre auto motivadores, perceptivos, perspicaces y gustan de aprender.