Toda organización requiere una ventaja competitiva para lograr éxitos.

Tener una posición superior frente a la competencia con mayores márgenes, es producto de una ventaja competitiva, y esta debe ser definida como una estrategia corporativa de la organización.

Cada vez más las empresas buscan mejorar su posicionamiento, y esto implica ofertar mejores productos y/o servicios a sus clientes con un mejor manejo de sus costos.

A continuación algunos factores de diferenciación en los que las empresas deben enfocar sus esfuerzos para mejorar su posicionamiento.

Calidad.  Buscar alcanzar la máxima calidad en el servicio y/o producto que brindan, cumpliendo con las expectativas que requiere el cliente.

Servicio y atención.  Buscar una mejor experiencia de servicio al cliente es clave.  La tecnología ha cambiado la forma de interacción con el cliente.  Las empresas deben adaptarse y buscar soluciones de atención más eficientes y ágiles, brindando un servicio más a la medida.

Adaptación al cambio.  Los cambios son cada vez más frecuentes. Estar atentos marcará la diferencia.

Responsabilidad social.  Importante factor para mejorar la imagen de marca fidelizando a los clientes.

Experiencia y conocimiento.  Un mayor conocimiento y experiencia en sectores y mercados específicos de negocios siempre serán diferenciadores ante la competencia.

Las organizaciones deben estar atentas a los cambios constantes del mercado, convirtiendo los factores diferenciadores en una ventaja competitiva.