Todos tenemos diferentes formas de medir el éxito. Sin embargo, independientemente de cómo se mida, es algo que todas las personas buscan.

Lo curioso es, que todos queremos tener éxito, pero no hacemos lo suficiente para lograrlo. A veces desistimos y nos rendimos ante las dificultades.

Sin embargo, no todos desisten. ¿Qué hace diferente a estas personas de otras?

Primero aclaremos, el éxito no tiene necesariamente relación con nuestros orígenes. Muchas personas pobres han logrado el éxito y existen casos evidentes.

Las personas que comienzan ventajosamente, por alguna condición ajena a ellos mismos, no necesariamente podrían terminar exitosamente.

Entonces, ¿Cuál es la fórmula que permite pasar de una situación a otra obteniendo éxito?

¿Cómo otros pueden lograrlo?

¿Cómo podemos unir nuestras acciones con nuestras intenciones? Definamos el éxito.

Es importante definir el éxito, o lo que significa para cada uno de nosotros. ¿Por qué es tan importante? Es importante porque necesitamos que sea medible.

El éxito debe ser medible y para ello debemos ser específicos en nuestros objetivos. Cuando son específicos y podemos escribirlos, podemos planificarlos en el tiempo y cuantificarlos en función de su alcance.

Los estudios han confirmado que las personas que definen sus objetivos específicos y además los escriben, tienen más posibilidades de alcanzarlos.

En un libro escrito por Mark McCormack, relata un estudio realizado a una clase anual de graduados de un MBA de la universidad de Harvard, donde hicieron una pregunta específica: “¿Tienen establecidos objetivos claros y escritos para su futuro, y han esbozado un plan específico para lograrlos?”. El día de la graduación se determinó que solo el 3% de la clase tenía metas y un plan escrito para lograrlo. El 13% de la clase tenía metas, pero no las había escrito y el 84% no se había fijado absolutamente ningún objetivo para lograrlo.

Diez años después, volvieron a realizar el mismo estudio con los estudiantes del MBA de Harvard para evaluar sus resultados. Las conclusiones fueron las siguientes: el 13% que había establecido metas pero no las tenía escritas, ganaban en promedio el doble que el 84% de la clase que no había establecido ninguna meta. Sin embargo, el 3% de la clase que había establecido objetivos por escrito y tenía un plan ganaba en promedio 10 veces más que el 97% de la clase.

Este estudio nos enseña que: “es importante saber que para obtener éxito y ser un ganador, debemos comenzar definiendo nuestros objetivos y planes específicos por escrito. Es decir, debemos tener un sentido general de dirección y un plan para su logro”.