Existe un debate recurrente sobre si las personas nacen con inteligencia emocional o si esta es adquirida a través de las diferentes experiencias de vida.

Ciertas investigaciones científicas respaldan la presencia del componente genético en la inteligencia emocional y estudios realizados indican que la crianza es un factor importante en ella.  Podemos decir que si bien la inteligencia emocional se puede enseñar y cultivar, cada individuo nace con diferentes niveles y se desarrolla a través de los años hasta llegar a la madurez.

Si bien al comienzo de una carrera profesional el coeficiente intelectual es determinante, a medida que se logra ascender y conseguir posiciones de liderazgo, el coeficiente intelectual y la inteligencia emocional para aquellas posiciones de alto liderazgo es un factor importante para el éxito profesional.

En la medida que se va creciendo profesionalmente y se alcanza una posición de alto liderazgo, la inteligencia emocional llega a marcar la diferencia entre un buen empleado y un líder.

Un líder con un alto nivel de inteligencia emocional maneja adecuadamente sus emociones y mantiene relaciones estables con otras personas.  El manejo de uno mismo y de las relaciones distingue a aquellos que sobresalen como líderes.

Es importante tener en cuenta que la inteligencia emocional puede mejorarse a través de una práctica constante acompañada de una adecuada retroalimentación, siempre que exista una motivación real para la persona.

Las empresas en sus programas de capacitación y formación para las posiciones que requieren ser cubiertas por personas con alto nivel de liderazgo, pueden incluir programas personalizados de desarrollo y mejora de la inteligencia emocional ayudando a sus colaboradores a salir de patrones de comportamiento preestablecidos y formar así modelos nuevos de comportamiento.

Por ejemplo, imagínese que un profesional tiene dificultad para escuchar e interrumpe a las personas no prestando suficiente atención a lo que dicen otros miembros de su equipo.  De seguro, para ayudar a este profesional a mejorar su inteligencia emocional, este requerirá un feedback de sus compañeros y además un coach interno que le haga notar cuando este no está escuchando a otros, ayudándolo a mejorar.

Si bien se requiere el desarrollo de las diferentes inteligencias para alcanzar el éxito, el perfeccionamiento de la inteligencia emocional es esencial para los altos niveles de alto liderazgo.  La persistencia y práctica para poder alcanzar resultados perdurables en el desempeño laboral requieren también de un esfuerzo y compromiso personal.